jueves, 24 de marzo de 2016

Había una vez...

Había una vez una chica tranquila, serena, inteligente, sin muchos problemas que un buen día se sintió amenazada por los insultos y las bromas de los chicos de clase. Día a día se sentía peor, le decían de todo, gorda, culo tanque, cuatro ojos... Hasta que un día decidió bajar de peso ya que los insultos iban referidos a su cuerpo. Poco a poco fue bajando y disminuyendo las comidas, primero dejó la bollería, luego se pasó solo al verde. Perdió peso muy rápido y todos la animaban, le decían pero qué guapa estás! Y ella iba bajando cada vez más. Hasta que un día su mamá la llevó al médico y éste la derivó a la psicóloga. Desde entonces su vida ha sido un infierno, se pegaba los costados, la barriga, subió de peso por culpa de esa psicóloga, pero no tardó en volverlo a bajar. Al cabo de un año lo volvió a subir y luego a bajar y así infinidad de veces. Hasta que llega el día en que se intenta suicidar, por culpa del peso, del cuerpo y de la comida, ese infierno del que uno no puede salir. La ingresaron y subió de peso, salió de allí y lo volvió a intentar, se intentó suicidar de nuevo. La volvieron a ingresar y volvió a subir de peso. Aquello era un sin vivir, de entremedio ella ingresó en hospital de día dos veces, pero mada funcionó. Se cortaba, quería morirse pero no la dejaban, le quitaron las pastillas y ya no sabía como salir de allí. Ahora esa chica sigue luchando, está en fase engordada, y quiere volver a bajar lo que subió, lo conseguirá.

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